“Teorías” Conspirativas:
Durante
la última década se ha observado la noción de que existe algo más allá de lo
que podemos ver. Se pudiera pensar que se habla de la religión, pero eso lleva
siglos, potencialmente milenios. Lo que se planta aquí es la idea de las
“Teorías conspirativas”. Que son, porque existen, cuantas hay, donde está su
fundamento, se puede creer en ellas, seria ético promover tal conocimiento,
quien crea tal plan, cuando se inventaron, deberían difundirse más? Se pueden
formar un sin número de preguntas alrededor de este tema, pero lo importante es
crear conciencia y obtener alguna semblanza de lo peligroso, dañino y
problemático que es seguir una “Teoría conspirativa”. Se plantea informar, al
igual que desmentir, con la intención de brindar a luz este mal, este veneno,
este parásito que se incrusta en la sociedad para promulgar un ambiente de caos
y temor. El atentado es meramente desde un punto de vista imparcial, creando
una influencia argumentativa para cualquiera que lea, y construir una
conversación alrededor de su eje central.
Primero
que nada, que es una teoría conspirativa? La primera palabra, teoría, es un
término científico con gran valor que le acompaña. Las teorías científicas son
el fundamento más importante que existe después de las leyes, por ende se
estima con gran honor esta palabra. Por otro lado, la conspiración es el acto
de llevar a cabo algún atentado en secreto, específicamente contra un gobierno.
Simultáneamente, ambas palabras son la recopilación de ideas, colecciones,
historias y suposiciones sobre algún suceso o grupo con la intención de
gobernar, controlar, o cambiar el pensar del mundo. Se alude a la posibilidad
de entidades con gran poder que planean nefastas ideas, pero no hay evidencia
contundente con el cual asegurar estas aseveraciones prominentes. Muchas veces
es el intento para explicar sucesos que, por alguna razón, no concuerdan con su
descripción.
Si
se desea dividir este concepto en subconceptos se necesitan observar tres
fuentes: Walker, Brakun y Rothbard. Cada uno tiene su pensar en cómo se
identifican las teorías conspirativas y como diferenciarlas. Primero, Jesse
Walker tiene cinco categorías para identificar una teoría conspirativa:
“Enemigo exterior”, “Enemigo interno”, “Enemigo en lo alto”, “Enemigo
subterráneo” y “Conspiración benévola”. La exterior se caracteriza por fuerzas
externas que intentan apoderarse de las tierras; la interior se refiere a
fuerzas internas con intención de desmontar la gobernación corriente; en lo
alto se alude a entidades con poder (económico, militar, político, comercial,
etc.) y la intención de dominar; subterráneo se habla de grupos marginales o de
clase baja que desean destronar el sistema; y la conspiración benévola es sobre
entidades espirituales (ángeles) que manejan sucesos con un propósito mayor
(ayudar a la humanidad).
El
segundo, Michael Barkun propone algo más amplio: “Teorías conspirativas
sistemáticas”, “Eventos conspirativos” y “Teorías Super conspirativas”. Los
eventos conspirativos concierne a eventos que causan algún efecto dominó con
tal magnitud que se sugiere la función de alguna fuerza mayor a la coincidencia.
Las teorías sistemáticas son grupos políticos, típicamente extranjeros a los
Estados Unidos, con la intención de derrocar la democracia y los “buenos
valores americanos”; ejemplo común sería el comunismo ruso. El caso de las
super conspiraciones trata sobre elementos multinivel (parecido a una pirámide)
y múltiples conspiraciones distintas, donde la punta es el máximo “líder”. Este
último es mayormente construido por una persona y no un colectivo; es la
construcción de un tejido fantástico, creando una historia cuasi coherente.
Finalmente,
tenemos a Murray Rothbard con su ideal de profundo contra superficie. Esta
categorización se simboliza con el iceberg: lo superficial es lo que vemos,
mientras que las profundidades esconden algo más aterrador. La superficie solo
presentas situaciones en las cuales uno se pregunta: “¿quién se beneficia de
esto?”. Por otro lado, las profundas tienen una perspectiva paranoica en las
cuales debes buscar evidencias específicas para descifrarla.
Existe
una rama poco explorada conocida como criptología. Este es el estudio de
creaturas mitológicas que tienen potencial a existir en nuestro tiempo
contemporáneo. Un ejemplo es el Pie grande, otro sería el monstruo del lago
Ness. Eventualmente, muchos llegan a lo paranormal y legendas urbanas. Estos
tienen la posición de la existencia de estas criaturas pero no tiene pruebas
contundentes para comprobarlo. Asumen que estos seres tiene la capacidad de
esconder su presencia de los humanos, ya que “nos tienen miedo” o “no desean
ser vistos”.
La
difusión de este tipo de ideas es simple, solo se necesita el factor miedo y
duda. El hacer pensar que algo tiene o cabe la posibilidad de que ocurra ya
crea la semilla que crecerá y fomentará el cuestionamiento del evento o ideal.
Anteriormente, se limitaba a las publicaciones de libros y la suerte de que
alguien lo comprara con la intención de aprender. No existía la lujuria de
corroborar ciertos datos, ya que el conocimiento era escaso o estaba bajo costo
excesivo. Por otro lado, últimamente se observa que la promulgación de datos
falsos es tan simple como ingresarlos al “World Wide Web”; tan simple
como hacer un video de evidencias personales con las cuales puedes hacer que
otros se identifiquen; tan simple como crear una historia cerca a la realidad,
así para sembrar duda. Este tipo de pseudo investigación atrae a muchos por su
certeza en tener “evidencias” concretas y por esa razón es fácil diseminar
falsedades para que todos escuchen o lean.
No
existe origen concreto, pero la popularización de este concepto puede decirse
que comienza con la teoría conspirativa más conocida: “El planeta plano”. Este
caso se explicará en detalle luego, pero esencialmente, dio a conocer el
potencial del pensamiento pseudo crítico y como se puede comercializar. Aunque
si se tomara un vistazo más amplio, se encontraría que “Los Illuminati” son la
primera facción con interés conspirativo. Los iluminados son grupos elite,
aunque siempre se habla de “Los iluminados de Baviera” creado en Baviera 1776
por Adam Weishaupt, y otros. Su deseo era orden mundial; un ideal filosófico en
el cual solo personas inteligentes podrían acceder al grupo interno con la
intención de crear un mundo perfecto. Luego de eso, miles de conspiraciones
emergieron como: “El ataque a las torres gemelas de Nueva York”, El asesinato
del presidente John F. Kennedy”, “Las familias ricas controlando a los pobres”,
“El lanzamiento hacia la luna fue falso”, y más reciente “La pandemia es
controlada para manejar la población”. Hay un sin número de pseudo teorías para
analizar y corregir, aun así, no hay valor en desmentir cada uno de ellos pues
cada persona tiene derecho a obtener su propia información.
Un
punto importante el cual se debe notar es la causa y el efecto de este tipo de
pseudo ciencias. La necesidad de fomentar la duda y el pensamiento crítico
causa miedo en algunos. La causa es la manera en que se infunde el dilema
colectivo, movilizando las masas a sospechar lo que se dice que es correcto. El
efecto de esta causa es simple: caos. Cuando un pueblo empieza a cuestionar y
no creer en lo dicho, se empieza a revolucionar para buscar la respuesta a esa
disyuntiva imperativa. Se trata de un engaño fuera de control que daña la
credibilidad de personas las cuales sí estudiaron, sí analizaron, y sí
investigaron el asunto, evento o ciencia.
La
transición es simple: es un peligro la promulgación de estas teorías, pero ¿Por
qué? Es solo un error critico de alguien inofensivo, ¿qué mal puede causar una
idea minoritaria? En realidad, es extremamente peligroso difundir falsedades y
luego pasar como incrédulo. Una mentira
es inofensiva; una teoría conspirativa es un peligro global.
¿Como
uno identifica este tipo de persona? En muchas ocasiones creyentes de teorías
conspirativas son personas normales con trabajos regulares y familias que aman.
No existe un aspecto real para identificar a un creyente común. Por otro lado,
es simple encontrar a un conspiranoide con su manera de pensar y su prominente
apoyo por la “evidencia” que brinda. Quizá muchos aparenten paranoides, pero
cuando uno duda de sus fuentes posteriores, uno tiende a temer de otros. Otra
característica es la mentalidad religiosa que tienen: creen vehemente en algo
que carece de posibilidad lógica y lo siguen aunque existe evidencia
contundente en su contra. Aunque hay que aclarar, no es la misma mentalidad de
adoración como sectas extremistas, pero suele ocurrir el caso.
¿Existirá
alguna base que sostenga y cuál es el propósito de creer? Psicológicamente
hablando, creemos en conspiraciones porque necesitamos explicaciones a todo lo
que nos rodea. Suena como una razón válida para el ámbito filosófico, pero la
búsqueda obsesiva y la abnegación de principios fundamentales ya postulados da
a entender que no es el simple cuestionamiento de nuestra existencia; es la
necesidad de creer en algo único e imaginativo con el fin de tener algún poder
en lo que creemos. Las “investigaciones” propias, o mejor llamadas “Confirmation
bias”, son evidencias que confirman nuestro deseo por hacer posible esa
creencia. Esta fascinación y convicción obsesiva lleva a muchos al borde de la
locura.
Supongamos
que estamos mal y que todas las teorías son reales, ¿qué se gana con eso? Ganar
el crédito de haber creído antes que todos; cambiar las leyes ya impuestas que
pueden desmantelar el orden; el entendimiento de nuestro conocimiento
desmoronado; o simplemente un cambio justo que se necesitaba. En la plétora de
teorías conspirativas, hay dos extremos y un entremedio: pocos caen en el
ámbito del entremedio pues eventualmente divagan hacia un extremo, mientras que
los extremos son el bueno y el malo.
La
culpabilidad de su incredulidad cae en sus contradicciones. Estas
contradicciones son puntos clave que reflejan la credibilidad o las mentiras.
Para
visualizar mejor este concepto, hay que describir algunas teorías
conspirativas. “La tierra plana” es la idea de que el gobierno y los
científicos nos mienten sobre la forma real de nuestro planeta. Hay variantes
en como se interpreta la forma, pero últimamente concluyen que es plana. En
ningún punto de la historia humana se pensó concretamente que era plana hasta
el año 1849 en un panfleto conocido como “Astronomía Zetética”, por Samuel
Rowbotham. Estos teoristas indican que la conspiración es tan grande que todos
los funcionarios están promoviendo una historia falsa. Esta se adjudica mucho a
la visita de nuestra luna pues igualmente pudimos ver nuestro planeta, pero
señalan que nunca salimos de nuestra atmosfera. La idea de una conspiración
colectiva como esta no es simple de manejar, por ende, la incredulidad y
posibilidad de esta es minúscula. La intrica y meticulosa historia creada hasta
el día de hoy, con sus detalles, da a conocer cuán lejos irían para satisfacer
su ilusión.
Otra
teoría conspirativa altamente hablada es lo opuesto a algo terrible “el cambio
climático es falso”. Esta teoría plantea que los cambios súbitos de temperatura
son meramente cambios normales; que el gobierno y los científicos nos miente
acerca de anormalidades atmosféricas. Este es otro ejemplo de como refutan la
ciencia como método valido para entender el mundo que nos rodea, pues renuncian
deliberadamente que las corporaciones están contaminando nuestros aires,
deforestando bosques, llenando de petróleo nuestras aguas y derritiendo
nuestras capas polares. Ya se ha visto como el calor sube gradualmente gracias
al efecto Invernadero, atrapando los rayos ultravioletas del sol en los gases
de la tierra (mayormente los de contaminación).
La
realidad es que la imaginación puede ser un arma letal para aquellos que no
tienen miedo a las consecuencias de creer en su fantasía conspirativa. La
posibilidad que una teoría conspirativa sea real (como MK Ultra y el
“agente naranja” en ciudadanos puertorriqueños, entre otras), es mínima y mucho
menos a gran escala. Una credibilidad moderada y crítica en los aspectos
científicos o eventos mundiales disminuye cualquier teoría conspirativa a solo
rumores y especulaciones. No obstante, entrelazar eventos históricos para
lograr encontrar algún factor en común sirve para una buena historia o libro de
espías.
Finalmente,
para concluir, el potencial dañino que emerge por este concepto se debe
enunciar y condenar. La idea de pensamiento crítico no es ignorar o ser
indiferente a información común e importante por la mera razón de que no va con
tu conformismo personal. Se le puede considerar una ideología tóxica, pero eso
está en las manos de aquellos que deciden su camino. Cabe aclarar que esta es
una perspectiva americana, más específicamente Norte América, donde las teorías
conspirativas son más imaginativas.