Friday, July 23, 2021

Teorías Conspirativas: Essay

 “Teorías” Conspirativas:

            Durante la última década se ha observado la noción de que existe algo más allá de lo que podemos ver. Se pudiera pensar que se habla de la religión, pero eso lleva siglos, potencialmente milenios. Lo que se planta aquí es la idea de las “Teorías conspirativas”. Que son, porque existen, cuantas hay, donde está su fundamento, se puede creer en ellas, seria ético promover tal conocimiento, quien crea tal plan, cuando se inventaron, deberían difundirse más? Se pueden formar un sin número de preguntas alrededor de este tema, pero lo importante es crear conciencia y obtener alguna semblanza de lo peligroso, dañino y problemático que es seguir una “Teoría conspirativa”. Se plantea informar, al igual que desmentir, con la intención de brindar a luz este mal, este veneno, este parásito que se incrusta en la sociedad para promulgar un ambiente de caos y temor. El atentado es meramente desde un punto de vista imparcial, creando una influencia argumentativa para cualquiera que lea, y construir una conversación alrededor de su eje central.

            Primero que nada, que es una teoría conspirativa? La primera palabra, teoría, es un término científico con gran valor que le acompaña. Las teorías científicas son el fundamento más importante que existe después de las leyes, por ende se estima con gran honor esta palabra. Por otro lado, la conspiración es el acto de llevar a cabo algún atentado en secreto, específicamente contra un gobierno. Simultáneamente, ambas palabras son la recopilación de ideas, colecciones, historias y suposiciones sobre algún suceso o grupo con la intención de gobernar, controlar, o cambiar el pensar del mundo. Se alude a la posibilidad de entidades con gran poder que planean nefastas ideas, pero no hay evidencia contundente con el cual asegurar estas aseveraciones prominentes. Muchas veces es el intento para explicar sucesos que, por alguna razón, no concuerdan con su descripción.

            Si se desea dividir este concepto en subconceptos se necesitan observar tres fuentes: Walker, Brakun y Rothbard. Cada uno tiene su pensar en cómo se identifican las teorías conspirativas y como diferenciarlas. Primero, Jesse Walker tiene cinco categorías para identificar una teoría conspirativa: “Enemigo exterior”, “Enemigo interno”, “Enemigo en lo alto”, “Enemigo subterráneo” y “Conspiración benévola”. La exterior se caracteriza por fuerzas externas que intentan apoderarse de las tierras; la interior se refiere a fuerzas internas con intención de desmontar la gobernación corriente; en lo alto se alude a entidades con poder (económico, militar, político, comercial, etc.) y la intención de dominar; subterráneo se habla de grupos marginales o de clase baja que desean destronar el sistema; y la conspiración benévola es sobre entidades espirituales (ángeles) que manejan sucesos con un propósito mayor (ayudar a la humanidad).

            El segundo, Michael Barkun propone algo más amplio: “Teorías conspirativas sistemáticas”, “Eventos conspirativos” y “Teorías Super conspirativas”. Los eventos conspirativos concierne a eventos que causan algún efecto dominó con tal magnitud que se sugiere la función de alguna fuerza mayor a la coincidencia. Las teorías sistemáticas son grupos políticos, típicamente extranjeros a los Estados Unidos, con la intención de derrocar la democracia y los “buenos valores americanos”; ejemplo común sería el comunismo ruso. El caso de las super conspiraciones trata sobre elementos multinivel (parecido a una pirámide) y múltiples conspiraciones distintas, donde la punta es el máximo “líder”. Este último es mayormente construido por una persona y no un colectivo; es la construcción de un tejido fantástico, creando una historia cuasi coherente.

            Finalmente, tenemos a Murray Rothbard con su ideal de profundo contra superficie. Esta categorización se simboliza con el iceberg: lo superficial es lo que vemos, mientras que las profundidades esconden algo más aterrador. La superficie solo presentas situaciones en las cuales uno se pregunta: “¿quién se beneficia de esto?”. Por otro lado, las profundas tienen una perspectiva paranoica en las cuales debes buscar evidencias específicas para descifrarla.

            Existe una rama poco explorada conocida como criptología. Este es el estudio de creaturas mitológicas que tienen potencial a existir en nuestro tiempo contemporáneo. Un ejemplo es el Pie grande, otro sería el monstruo del lago Ness. Eventualmente, muchos llegan a lo paranormal y legendas urbanas. Estos tienen la posición de la existencia de estas criaturas pero no tiene pruebas contundentes para comprobarlo. Asumen que estos seres tiene la capacidad de esconder su presencia de los humanos, ya que “nos tienen miedo” o “no desean ser vistos”.

            La difusión de este tipo de ideas es simple, solo se necesita el factor miedo y duda. El hacer pensar que algo tiene o cabe la posibilidad de que ocurra ya crea la semilla que crecerá y fomentará el cuestionamiento del evento o ideal. Anteriormente, se limitaba a las publicaciones de libros y la suerte de que alguien lo comprara con la intención de aprender. No existía la lujuria de corroborar ciertos datos, ya que el conocimiento era escaso o estaba bajo costo excesivo. Por otro lado, últimamente se observa que la promulgación de datos falsos es tan simple como ingresarlos al “World Wide Web”; tan simple como hacer un video de evidencias personales con las cuales puedes hacer que otros se identifiquen; tan simple como crear una historia cerca a la realidad, así para sembrar duda. Este tipo de pseudo investigación atrae a muchos por su certeza en tener “evidencias” concretas y por esa razón es fácil diseminar falsedades para que todos escuchen o lean.

            No existe origen concreto, pero la popularización de este concepto puede decirse que comienza con la teoría conspirativa más conocida: “El planeta plano”. Este caso se explicará en detalle luego, pero esencialmente, dio a conocer el potencial del pensamiento pseudo crítico y como se puede comercializar. Aunque si se tomara un vistazo más amplio, se encontraría que “Los Illuminati” son la primera facción con interés conspirativo. Los iluminados son grupos elite, aunque siempre se habla de “Los iluminados de Baviera” creado en Baviera 1776 por Adam Weishaupt, y otros. Su deseo era orden mundial; un ideal filosófico en el cual solo personas inteligentes podrían acceder al grupo interno con la intención de crear un mundo perfecto. Luego de eso, miles de conspiraciones emergieron como: “El ataque a las torres gemelas de Nueva York”, El asesinato del presidente John F. Kennedy”, “Las familias ricas controlando a los pobres”, “El lanzamiento hacia la luna fue falso”, y más reciente “La pandemia es controlada para manejar la población”. Hay un sin número de pseudo teorías para analizar y corregir, aun así, no hay valor en desmentir cada uno de ellos pues cada persona tiene derecho a obtener su propia información.

            Un punto importante el cual se debe notar es la causa y el efecto de este tipo de pseudo ciencias. La necesidad de fomentar la duda y el pensamiento crítico causa miedo en algunos. La causa es la manera en que se infunde el dilema colectivo, movilizando las masas a sospechar lo que se dice que es correcto. El efecto de esta causa es simple: caos. Cuando un pueblo empieza a cuestionar y no creer en lo dicho, se empieza a revolucionar para buscar la respuesta a esa disyuntiva imperativa. Se trata de un engaño fuera de control que daña la credibilidad de personas las cuales sí estudiaron, sí analizaron, y sí investigaron el asunto, evento o ciencia.

            La transición es simple: es un peligro la promulgación de estas teorías, pero ¿Por qué? Es solo un error critico de alguien inofensivo, ¿qué mal puede causar una idea minoritaria? En realidad, es extremamente peligroso difundir falsedades y luego pasar como incrédulo.  Una mentira es inofensiva; una teoría conspirativa es un peligro global.

            ¿Como uno identifica este tipo de persona? En muchas ocasiones creyentes de teorías conspirativas son personas normales con trabajos regulares y familias que aman. No existe un aspecto real para identificar a un creyente común. Por otro lado, es simple encontrar a un conspiranoide con su manera de pensar y su prominente apoyo por la “evidencia” que brinda. Quizá muchos aparenten paranoides, pero cuando uno duda de sus fuentes posteriores, uno tiende a temer de otros. Otra característica es la mentalidad religiosa que tienen: creen vehemente en algo que carece de posibilidad lógica y lo siguen aunque existe evidencia contundente en su contra. Aunque hay que aclarar, no es la misma mentalidad de adoración como sectas extremistas, pero suele ocurrir el caso.

            ¿Existirá alguna base que sostenga y cuál es el propósito de creer? Psicológicamente hablando, creemos en conspiraciones porque necesitamos explicaciones a todo lo que nos rodea. Suena como una razón válida para el ámbito filosófico, pero la búsqueda obsesiva y la abnegación de principios fundamentales ya postulados da a entender que no es el simple cuestionamiento de nuestra existencia; es la necesidad de creer en algo único e imaginativo con el fin de tener algún poder en lo que creemos. Las “investigaciones” propias, o mejor llamadas “Confirmation bias”, son evidencias que confirman nuestro deseo por hacer posible esa creencia. Esta fascinación y convicción obsesiva lleva a muchos al borde de la locura.

            Supongamos que estamos mal y que todas las teorías son reales, ¿qué se gana con eso? Ganar el crédito de haber creído antes que todos; cambiar las leyes ya impuestas que pueden desmantelar el orden; el entendimiento de nuestro conocimiento desmoronado; o simplemente un cambio justo que se necesitaba. En la plétora de teorías conspirativas, hay dos extremos y un entremedio: pocos caen en el ámbito del entremedio pues eventualmente divagan hacia un extremo, mientras que los extremos son el bueno y el malo.

            La culpabilidad de su incredulidad cae en sus contradicciones. Estas contradicciones son puntos clave que reflejan la credibilidad o las mentiras.

            Para visualizar mejor este concepto, hay que describir algunas teorías conspirativas. “La tierra plana” es la idea de que el gobierno y los científicos nos mienten sobre la forma real de nuestro planeta. Hay variantes en como se interpreta la forma, pero últimamente concluyen que es plana. En ningún punto de la historia humana se pensó concretamente que era plana hasta el año 1849 en un panfleto conocido como “Astronomía Zetética”, por Samuel Rowbotham. Estos teoristas indican que la conspiración es tan grande que todos los funcionarios están promoviendo una historia falsa. Esta se adjudica mucho a la visita de nuestra luna pues igualmente pudimos ver nuestro planeta, pero señalan que nunca salimos de nuestra atmosfera. La idea de una conspiración colectiva como esta no es simple de manejar, por ende, la incredulidad y posibilidad de esta es minúscula. La intrica y meticulosa historia creada hasta el día de hoy, con sus detalles, da a conocer cuán lejos irían para satisfacer su ilusión.

            Otra teoría conspirativa altamente hablada es lo opuesto a algo terrible “el cambio climático es falso”. Esta teoría plantea que los cambios súbitos de temperatura son meramente cambios normales; que el gobierno y los científicos nos miente acerca de anormalidades atmosféricas. Este es otro ejemplo de como refutan la ciencia como método valido para entender el mundo que nos rodea, pues renuncian deliberadamente que las corporaciones están contaminando nuestros aires, deforestando bosques, llenando de petróleo nuestras aguas y derritiendo nuestras capas polares. Ya se ha visto como el calor sube gradualmente gracias al efecto Invernadero, atrapando los rayos ultravioletas del sol en los gases de la tierra (mayormente los de contaminación).

            La realidad es que la imaginación puede ser un arma letal para aquellos que no tienen miedo a las consecuencias de creer en su fantasía conspirativa. La posibilidad que una teoría conspirativa sea real (como MK Ultra y el “agente naranja” en ciudadanos puertorriqueños, entre otras), es mínima y mucho menos a gran escala. Una credibilidad moderada y crítica en los aspectos científicos o eventos mundiales disminuye cualquier teoría conspirativa a solo rumores y especulaciones. No obstante, entrelazar eventos históricos para lograr encontrar algún factor en común sirve para una buena historia o libro de espías.

            Finalmente, para concluir, el potencial dañino que emerge por este concepto se debe enunciar y condenar. La idea de pensamiento crítico no es ignorar o ser indiferente a información común e importante por la mera razón de que no va con tu conformismo personal. Se le puede considerar una ideología tóxica, pero eso está en las manos de aquellos que deciden su camino. Cabe aclarar que esta es una perspectiva americana, más específicamente Norte América, donde las teorías conspirativas son más imaginativas.